La soledad es un una daga, un arma filosa que se posa sobre mi triste alma. Un cruel castigo que me arranca la vida gota a gota y no me perdona. Con lo mucho que mis lágrimas brotan seca se pone mi alma y mí corazón se desmorona duele tanto mirar atrás, que sé que puedo morir de tanto sufrir. Detengo mi mano con la daga en la palma lista para cegar la vida de mi alma. Ya no se si futuro abra para mi, porque me encuentro sólo sin ti y así no quiero vivir.
No puedo levantar mi cabeza, mi mirada arrastra dolor por la tierra, mis pies andan en pereza sobre la ruinas de esta guerra. Guerra que dejó tu partida, de mi corazón contra el mundo un camino mojado de lágrimas y un dolor profundo. Sé que falta poco para escuchar mi último suspiro y estando confundido por amor te pido querida de mi mundo no me mandes al olvido.
O sueño de mí vida que vives en otro país siempre te pensaré y te guardaré aquí en mi alma
Colaboración de Damiand Gabriel Bermund
Costa Rica
